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BOE
núm.
265
Sábado 5 noviembre 2005
36385
I.    Disposiciones generales
MINISTERIO DE
TRABAJO
Y ASUNTOS
SOCIALES
 
18262
REAL DECRETO 131
1/2005, de 4 de noviembre,
sobre la protección de la salud y la seguridad
de los trabajadores frente a los riesgos deriva-
dos o que puedan derivarse de la exposición a
vibraciones mecánicas.
Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de
Riesgos Laborales, determina el cuerpo básico de garan-
tías y responsabilidades preciso para establecer un ade-
cuado nivel de protección de la salud de los trabajadores
frente a los riesgos derivados de las condiciones de tra-
bajo, en el marco de una política coherente, coordinada y
eficaz.
Según el artículo 6 de la Ley, son las normas regla-
mentarias las que deben ir concretando los aspectos más
técnicos de las medidas preventivas y establecer las
medidas mínimas que deben adoptarse para la adecuada
protección de los trabajadores. Entre tales medidas se
encuentran las destinadas a garantizar la protección de
los trabajadores contra los riesgos derivados de la expo-
sición a las vibraciones mecánicas.
Asimismo, la seguridad y la salud de los trabajadores
han sido objeto de diversos convenios de la Organización
Internacional del
T
rabajo ratificados por España y que, por
tanto, forman parte de nuestro ordenamiento jurídico.
Destaca, por su carácter general, el Convenio número
155, de 22 de junio de 1981, sobre seguridad y salud de
los trabajadores y medio ambiente de trabajo, ratificado
por España el 26 de julio de 1985.
En el ámbito de la Unión Europea, el artículo 137 del
T
ratado Constitutivo de la Comunidad Europea establece
como objetivo la mejora, en concreto, del entorno de tra-
bajo, para proteger la salud y seguridad de los trabajadores.
Con esa base jurídica, la Unión Europea se ha ido dotando
en los últimos años de un cuerpo normativo altamente
avanzado que se dirige a garantizar un mejor nivel de pro-
tección de la salud y de seguridad de los trabajadores.
Ese cuerpo normativo está integrado por diversas
directivas específicas. En el ámbito de la protección de los
trabajadores contra los riesgos relacionados con la expo-
sición a vibraciones mecánicas, ha sido adoptada la Direc-
tiva 2002/44/CE, del Parlamento Europeo y del Consejo,
de 25 de junio de 2002, sobre las disposiciones mínimas
de seguridad y de salud relativas a la exposición de los
trabajadores a los riesgos derivados de los agentes físi-
cos (vibraciones). Mediante este Real Decreto se procede
a la transposición al derecho español del contenido de
esta directiva.
El Real Decreto consta de ocho artículos, una disposi-
ción adicional, una disposición transitoria, una disposi-
ción derogatoria, dos disposiciones finales y un anexo. La
norma determina en su articulado el objeto y el ámbito de
aplicación referido a las actividades en las que los traba-
jadores estén o puedan estar expuestos a riesgos deriva-
dos de vibraciones mecánicas como consecuencia de su
trabajo; incluye lo que, a los efectos del Real Decreto,
debe entenderse por vibración transmitida al sistema
mano-brazo y vibración transmitida al cuerpo entero;
especifica los valores límite de exposición diaria y los
valores de exposición diaria que dan lugar a una acción,
tanto para la vibración transmitida al sistema mano-brazo
como para la vibración transmitida al cuerpo entero, así
como la posibilidad, que la directiva también otorga, de
excepcionar determinadas circunstancias y el procedi-
miento que debe seguirse para ello; prevé diversas espe-
cificaciones relativas a la determinación y evaluación de
los riesgos, y establece, en primer lugar, la obligación de
que el empresario efectúe una evaluación de los niveles
de vibraciones mecánicas a que estén expuestos los tra-
bajadores, que incluirá, en caso necesario, una medición;
regula las disposiciones encaminadas a evitar o a reducir
la exposición, de manera que los riesgos derivados de la
exposición a vibraciones mecánicas se eliminen en su
origen o se reduzcan al nivel más bajo posible.
T
ambién incluye la obligación de que el empresario
establezca y ejecute un programa de medidas técnicas y/o
de organización, además de un listado de los factores
que, especialmente, deben ser tomados en considera-
ción; especifica que los trabajadores no deberán estar
expuestos en ningún caso a valores superiores al valor
límite de exposición e introduce la excepción otorgada
por la directiva, de manera que determinadas disposicio-
nes no serán de aplicación en los sectores de la navega-
ción marítima y aérea en lo que respecta a las vibraciones
transmitidas al cuerpo entero en determinadas condicio-
nes y con una serie de garantías adicionales; recoge dos
de los derechos básicos en materia preventiva, como son
la necesidad de formación de los trabajadores y la infor-
mación a estos, así como la forma de ejercer los trabaja-
dores su derecho a ser consultados y a participar en los
aspectos relacionados con la prevención; se establecen
disposiciones relativas a la vigilancia de la salud de los
trabajadores en relación con los riesgos por exposición a
vibraciones mecánicas, teniendo en cuenta que su obje-
tivo es la prevención y el diagnóstico precoz de cualquier
daño para la salud como consecuencia de la exposición a
vibraciones mecánicas y que los resultados de la vigilan-
cia deberán tenerse en cuenta al aplicar medidas preven-
tivas en un lugar de trabajo concreto.
La propia directiva reconoce que determinados equi-
pos no permiten respetar los valores límite de exposición,
debido fundamentalmente a dificultades tecnológicas.
Debido a ello, el Real Decreto ha optado por el manteni-
miento de períodos transitorios que, sin embargo, no
agotan inicialmente los plazos establecidos por la direc-
tiva. Al mismo tiempo, el Real Decreto mandata al Insti-
tuto Nacional de Seguridad e Higiene en el
T
rabajo para