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BOE
núm.
166
Jueves
12
julio
2001
25305
13436
RESOLUCIÓN
de
14
de
junio
de
2001,
de
la
Secretaría
General
de
Medio
Ambiente,
por
la
que
se
dispone
la
publicación
del
Acuerdo
de
Consejo
de
Ministros,
de
1
de
junio
de
2001,
por
el
que
se
aprueba
el
Plan
Nacional
de
Residuos
de
Construcción
y
Demolición
2001-2006.
El
Consejo
de
Ministros,
en
su
reunión
de
1
de
junio
de
2001,
adoptó,
entre
otros,
un
Acuerdo
por
el
que
se
aprueba
el
Plan
Nacional
de
Residuos
de
Construcción
y
Demolición
2001-2006.
Con
el
fin
de
asegurar
la
efectividad
de
su
publicidad,
esta
Secretaría
General
de
Medio
Ambiente
ha
resuelto
disponer
la
publicación
en
el
«Boletín
Oficial
del
Estado»
del
citado
Acuerdo,
como
anexo
a
la
presente
Reso-
lución.
Madrid,
14
de
junio
de
2001.—La
Secretaria
general,
Carmen
Martorell
Pallás.
ANEXO
Plan
Nacional
de
Residuos
de
Construcción
y
Demolición
(PNRCD)
2001-2006
1.
I
NTRODUCCIÓN
1.1
Situación
actual
Los
residuos
de
construcción
y
demolición
(RCDs),
código
C.E.R.
170000,
proceden
en
su
mayor
parte
de
derribos
de
edificios
o
de
rechazos
de
los
materiales
de
construcción
de
las
obras
de
otros
de
nueva
planta
y
de
pequeñas
obras
de
reformas
en
viviendas
o
urba-
nizaciones.
Se
conocen
habitualmente
como
«escom-
bros».
Con
arreglo
a
la
legislación
española
—Ley
10/1998,
de
Residuos—
la
competencia
sobre
su
gestión
corresponde
a
las
Comunidades
Autónomas,
a
excepción
de
los
RCD
procedentes
de
obras
menores
domiciliarias.
Se
generan
en
grandes
cantidades
y
el
volumen
supe-
ra
al
de
origen
doméstico.
Estos
residuos
se
están
lle-
vando
en
su
mayor
parte
a
vertedero,
dadas
las
favo-
rables
condiciones
de
precio
que
proporcionan
éstos
con
unos
costes
de
vertido
que
hacen
que
no
sea
competitiva
ninguna
otra
operación
más
ecológica.
Con
ello
con-
tribuyen
a
la
rápida
colmatación
tanto
de
los
vertederos
municipales
como
los
vertederos
especiales
de
RCDs.
En
el
peor
de
los
casos
se
vierten
de
forma
incontrolada,
con
el
impacto
visual
y
ecológico
consiguiente.
Hay
que
decir
que
también
los
vertederos
de
residuos
inertes
deberán
cumplir
los
exigido
por
la
Directiva
99/31,
de
vertidos.
La
mayor
parte
de
los
RCDs
se
pueden
considerar
inertes
o
asimilables
o
inertes,
y
por
lo
tanto
su
poder
contaminante
es
relativamente
bajo
pero,
por
el
con-
trario,
su
impacto
visual
es
con
frecuencia
alto
por
el
gran
volumen
que
ocupan
y
por
el
escaso
control
ambien-
tal
ejercido
sobre
los
terrenos
que
se
eligen
para
su
depósito.
Un
segundo
impacto
ecológico
negativo
se
deriva
del
despilfarro
de
materias
primas
que
implica
este
tipo
de
gestión,
que
no
contempla
el
reciclaje.
Los
denominados
residuos
inertes
pueden
tener
dis-
tintas
procedencias:
Excavaciones
de
suelos
o
ejecución
de
obras
de
reforma
en
calles
del
casco
urbano;
los
originados
en
carreteras
e
infraestructuras;
mezcla
de
los
escombros
de
construcción
o
demolición
de
edificios
y
los
rechazos
o
roturas
de
la
fabricación
de
piezas
y
elementos
de
construcción.
Puesto
que
los
primeros
sue-
len
ser
tierras
limpias
(las
que
no
lo
sean,
o
así
se
sos-
peche,
tendrán
que
ser
tratadas
y
recicladas
en
función
del
tipo
de
contaminación
que
contengan)
que
pueden
ser
reutilizadas
sin
mayor
problema
en
rellenos
para
obras
viarias
o
para
regularizar
la
topografía
de
un
terre-
no,
este
Plan
se
va
a
ocupar
únicamente
de
los
escom-
bros
que
se
generan
como
desecho
por
la
construcción
o
demolición
de
un
edificio
o
de
una
obra
civil,
así
como
de
los
generados
en
los
procesos
de
construcción.
1.2
Datos
estadísticos
Aunque
hay
varias
Comunidades
Autónomas
que
dedican
un
apartado
específico
a
este
tipo
de
residuos
en
sus
respectivos
Planes
de
Residuos
Urbanos,
hasta
la
fecha
sólo
se
ha
dispuesto
de
escasos
datos
cuan-
titativos
sobre
el
volumen
de
RCDs
generados
en
nuestro
país,
a
menudo
referidos
a
la
primera
mitad
de
la
década
de
los
noventa
donde
la
situación
de
crecimiento
de
la
economía,
y
más
en
concreto
en
el
sector
inmobiliario,
era
muy
distinta
a
la
de
los
dos-tres
últimos
años.
En
la
Comunidad
Autónoma
de
Cataluña,
en
docu-
mentos
y
publicaciones
de
los
años
1995-1997,
que
se
refieren
a
datos
de
los
años
inmediatamente
ante-
riores,
se
calculó
el
ratio
RCDs/hab./año
para
dos
ámbi-
tos
diferentes:
A)
Área
metropolitana
de
Barcelona,
con
una
pro-
ducción
anual
estimada
de
375
kilogramos
por
habi-
tante.
B)
Otras
comarcas
de
la
misma
Comunidad,
con
una
recogida
media
de
275
kilogramos
por
habitante
y
año.
En
el
Programa
de
Residuos
de
la
Construcción
en
Cataluña,
editado
por
la
Junta
de
Residuos,
se
estimaba
la
producción
por
habitante
y
año,
en
el
quinquenio
1995-1999,
en
235
kilogramos/hab./año.
Sin
embargo,
de
acuerdo
con
los
datos
de
gestión
de
RCDs
a
través
de
plantas
de
reciclaje
y
vertederos,
controlados,
han
sido
gestionados
correctamente
4.000.000
de
toneladas
en
1999.
Estas
cifras
son
sensiblemente
coincidentes
con
las
que
figuran
en
el
Plan
Director
de
Gestión
de
RSUs
del
País
Vasco,
de
294,5
kilogramos,
Plan
en
el
que
también
se
baraja
la
hipótesis
de
1
kilogramo/hab./día.
El
Plan
Director
Territorial
de
Gestión
de
Residuos
Urbanos
de
Andalucía,
en
su
capítulo
de
«Escombros
y
restos
de
obra»,
se
basa
en
los
siguientes
ratios
uni-
tarios:
Generación
de
6
kilogramos/hab./día
de
RCD
en
los
municipios
de
más
de
5.000
habitantes,
4
kilogra-
mos/hab./día
en
los
comprendidos
entre
2.000
y
5.000
habitantes,
y
3
kilogramos/hab./día
en
los
de
menos
de
2.000
habitantes.
Con
esta
hipótesis
se
estima
en
12.176.586
toneladas/año
los
RCD
generados
en
esta
Comunidad
Autónoma.
Los
ratios
aceptados
en
el
Plan
Director
Provincial
del
Residuos
Sólidos
Urbanos
de
Málaga
son
de
485
kilogramos/hab./año
generados
en
la
capital
y
la
Costa
del
Sol
Occidental
y
280
kilogramos/hab./año
para
el
resto
de
la
provincia.
Las
diferencias
pueden
deberse,
entre
otras
razones,
a
los
distintos
significados
que,
probablemente,
se
da
a
los
términos
«escombros»
o
«RCD».
No
es
seguro
que
en
todos
los
casos
se
incluyan
en
él
los
mismos
con-
ceptos
o
tipos
de
residuos.
La
Comunidad
Autónoma
de
Canarias,
en
su
Plan
Integral
de
Residuos,
aprobado
en
mayo
de
1997,
cuan-
tifica
en
197.954,
2
toneladas/año
(Tenerife)
y
249.867
toneladas/año
(Las
Palmas)
los
residuos
inertes
que
genera,
aunque
en
el
Plan
Insular
de
Recogida,
Trata-
miento
y
Depósito
de
Escombros
de
la
Isla
de
Tenerife