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BOLETÍN OFICIAL DEL EST
ADO
Núm. 49
Jueves 26 de febrero de 2009
Sec. I.   Pág. 19903
 
Puesta aún
en
el
mercado
de
envases
domésticos
sin
acogerse
a
un
Sistema
Integrado
de
Gestión (SIG) o implantar un Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR).
 
Existen
dificultades
para
conocer
información
sobre
generación
y
gestión
de
envases
comerciales e industriales y en el caso de los comerciales, deslindarla de la de los domésticos.
 
 
En materia de valorización de la fracción orgánica el tratamiento biológico más generalizado en
nuestro
país
es
el
compostaje
aplicado
a
la
fracción
resto
constituyendo
así,
la
opción
más
utilizada
para
desviar
la
bolsa de
basura
de los vertederos.
Sin embargo se
obtiene
una alta
cantidad de rechazos, pudiendo llegar hasta valores estimados del 58 % frente al 10% que se
obtiene
en
las
instalaciones
que
tratan
FORS
y
una
calidad
del
compost
que
sólo
en
algún
caso cumple
con los parámetros
establecidos para las enmiendas orgánicas del Real Decreto
sobre productos fertilizantes.
 
Por
otro
lado,
en
los
últimos
años
se
han
construido
centros
de
tratamiento
que
incluyen
instalaciones
de
digestión
anaerobia
y
compostaje
para
tratar
residuos
procedentes
de
recogida
mezclada. En
principio se
creía
que la separación
mecánica
de la fracción
orgánica
incluida en el rechazo iba a permitir su digestión anaerobia, pero la experiencia ha demostrado
que
este
tratamiento
exige
una
fracción
orgánica
con
muy
pocos
impropios
para
evitar
problemas
de
funcionamiento,
maximizar
la
producción
de
biogás,
producir
enmiendas
de
calidad y alargar la vida de las instalaciones.
 
A la vista de lo anterior y teniendo en cuenta que la aplicación de tratamientos biológicos para
reducir
el
vertido
tiene
dos
vertientes,
por
un
lado
la
producción
de
enmiendas
orgánicas
o
biogás
a
partir
de
FORS,
y
por
otro
la
estabilización
previa
a
eliminación
para
los
residuos
mezclados,
las
instalaciones
en
funcionamiento
y
las
que
puedan
implantarse
en
un
futuro
deben orientarse en una de esas dos vertientes.
 
Valorización energética.
 
La capacidad de incineración con recuperación de energía de residuos
urbanos aumentó durante la vigencia del I PNRU
(2000-2006) al entrar en funcionamiento tres
nuevas incineradoras situadas en País Vasco, Galicia y Cantabria, cuyas
capacidades
suman
cerca
de
867.000
toneladas.
Se
produjo
el
cierre
de
una
instalación
con
recuperación
de
energía
que
tenía
dificultades
para
cumplir
la
normativa
y
también
se
cerraron
varias
instalaciones de incineración en las que no se recuperaba energía.
 
En
los
últimos años
el
porcentaje de
residuos destinados
a
incineración
con
recuperación
de
energía
ha
ido
aumentado
ligeramente
situándose
en
torno
al
9
%
de
los
residuos
urbanos
recogidos.  
 
Por
otro
lado,
en
algunas
comunidades
autónomas
se
ha
autorizado
la
co
incineración
de
determinadas fracciones de residuos urbanos en determinadas instalaciones.
 
El aprovechamiento de la energía contenida en los residuos juega también un papel importante
en
la
reducción
del
vertido
de
residuos
urbanos
biodegradables
pero
es
necesario
tener
en
cuenta
que
en
el
caso de
la
incineración
con
recuperación
de
energía
es
un
tratamiento no
finalista con un coste de funcionamiento elevado. Además para que el proceso de incineración
de
RSU
sea
considerado
valorización
energética,
teniendo
en
cuenta
lo
establecido
en
la
nueva
DMR,
deberían
incinerarse
residuos
con
alto
poder
calorífico
y
aprovechar
eficientemente la energía generada.
 
Por
otro lado, debe
continuar
el control
riguroso de las emisiones
y mejorar la
gestión de
los
residuos generados en el proceso de incineración valorizándose en la medida de lo posible
 
Eliminación.
A pesar de los esfuerzos realizados por aumentar el reciclado y la valorización de los
residuos,
el 68
%
de
los
residuos recogidos
tiene como destino el
vertido
en los
183
vertederos
que
admiten
residuos
urbanos.
A
la
vista
de
estas
cifras
este
plan
debe
tener
como
objetivo
cve: BOE-A-2009-3243