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BOLETÍN OFICIAL DEL ESTADO
Núm. 151
Jueves 25 de junio de 2015
Sec. I.   Pág. 52557
I. DISPOSICIONES GENERALES
JEFA
TURA DEL EST
ADO
7045
Ley 12/2015, de 24 de junio, en materia de concesión de la nacionalidad
española a los sefardíes originarios de España.
FELIPE VI
REY DE ESPAÑA
A todos los que la presente vieren y entendieren.
Sabed: Que las Cortes Generales han aprobado y Y
o vengo en sancionar la siguiente ley:
PREÁMBULO
I
Se denomina sefardíes a los judíos que vivieron en la Península Ibérica y, en particular,
a sus descendientes, aquéllos que tras los Edictos de 1492 que compelían a la conversión
forzosa o a la expulsión tomaron esta drástica vía. T
al denominación procede de la voz
«Sefarad», palabra con la que se conoce a España en lengua hebrea, tanto clásica como
contemporánea. En verdad, la presencia judía en tierras ibéricas era firme y milenaria,
palpable aún hoy en vestigios de verbo y de piedra. Sin embargo, y por imperativo de la
historia, los judíos volvieron a emprender los caminos de la diáspora, agregándose o
fundando comunidades nuevas sobre todo en el norte de África, en los Balcanes y en el
Imperio Otomano.
Los hijos de Sefarad mantuvieron un caudal de nostalgia inmune al devenir de las
lenguas y de las generaciones. Como soporte conservaron el ladino o la haketía, español
primigenio enriquecido con los préstamos de los idiomas de acogida. En el lenguaje de sus
ancestros remedaban los rezos y las recetas, los juegos y los romances. Mantuvieron los
usos, respetaron los nombres que tantas veces invocaban la horma de su origen, y
aceptaron sin rencor el silencio de la España mecida en el olvido.
La memoria y la fidelidad han permanecido a lo largo de los tiempos en una numerosa
comunidad que mereció el honor de recibir su reconocimiento con el Premio Príncipe de
Asturias de la Concordia en 1990. Fue una decisión animada por el deseo de contribuir,
después de casi cinco siglos de alejamiento, a un proceso de concordia que convoca a las
comunidades sefardíes al reencuentro con sus orígenes, abriéndoles para siempre las
puertas de su antigua patria. El otorgamiento de este premio había sido precedido, poco
antes por un acontecimiento histórico: la primera visita de un Rey de España a una
sinagoga. Fue el 1 de octubre de 1987 en el templo sefardí Tifereth Israel de Los Ángeles,
California.
En los albores del siglo XXI, las comunidades sefardíes del mundo se enfrentan a
nuevos desafíos: algunas quedaron maltrechas bajo la furia de los totalitarismos, otras
optaron por los caminos de retorno a su añorada Jerusalén; todas ellas vislumbran una
identidad pragmática y global en las generaciones emergentes. Palpita en todo caso el
amor hacia una España consciente al fin del bagaje histórico y sentimental de los sefardíes.
 
Se antoja justo que semejante reconocimiento se nutra de los oportunos recursos jurídicos
para facilitar la condición de españoles a quienes se resistieron, celosa y prodigiosamente,
a dejar de serlo a pesar de las persecuciones y padecimientos que inicuamente sufrieron
sus antepasados hasta su expulsión en 1492 de Castilla y Aragón y, poco tiempo después,
en 1498, del reino de Navarra. La España de hoy, con la presente Ley
, quiere dar un paso
firme para lograr el reencuentro de la definitiva reconciliación con las comunidades
sefardíes.
cve: BOE-A-2015-7045
V
erificable
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